Sábado 17 de Octubre de 2026
  • UF: $41.173,33
  • Dólar: $984,09
  • IPC: -0,20%

Ricardo Ffrench-Davis presentó en la FEN la séptima edición de Reformas económicas en Chile, 1973-2024, que anunció como su último libro

El Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2005 lanzó la séptima edición de la obra que publica desde 1999, que ahora cubre 51 años de historia económica del país y que la editorial presenta como «actualizada y final». Comentaron el libro el decano de la Facultad de Economía y Negocios, Óscar Landerretche; la economista y exsubsecretaria Claudia Sanhueza, y el economista Federico Huneeus.
Compartir en:

El economista y profesor de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, Ricardo Ffrench-Davis, presentó el martes 29 de septiembre la séptima edición de Reformas económicas en Chile, 1973-2024, publicada por Taurus. En la Sala PwC de la Facultad, el autor señaló que este será su último libro. La propia contratapa describe esta séptima edición como «actualizada y final».

La obra tiene una historia larga. Su primera edición apareció en 1999 y revisaba de forma crítica las políticas económicas aplicadas en Chile desde 1973. Después vinieron varias actualizaciones. Con esta séptima edición, el análisis llega hasta 2024, exactamente 25 años después de la primera. En 2022 Ffrench-Davis publicó La pandemia neoliberal, y en la presentación se recordó que entonces muchos pensaron que ese sería su último libro. Luego la editorial le propuso volver a actualizar Reformas económicas, y el autor aceptó la tarea de completar medio siglo de análisis: 16 años de dictadura y 35 de democracia. Ese mismo año, 2022, dejó la docencia en las aulas de la FEN.

En sus 599 páginas, el libro distingue tres ciclos de políticas y reformas económicas. El primero es el shock neoliberal de la dictadura, con un crecimiento de fuertes altibajos y un intenso deterioro distributivo. El segundo empieza con la recuperación de la democracia en 1990 y las «reformas a las reformas», que trajeron un crecimiento elevado y una reducción significativa de la pobreza. El tercero va desde fines de los noventa y se caracteriza por un crecimiento cada vez más lento y avances en inclusión más inestables y lentos. Esta edición suma capítulos y secciones nuevas con análisis y propuestas.

La nueva edición llega pocas semanas después de otra publicación sobre el economista. El 4 de septiembre se lanzó en la Casa Central de la Universidad Entrevista con Ricardo Ffrench-Davis: El otro economista de Chicago, de Andrea Costa-Allendes, publicado por Editorial Universitaria.

Una revisión hasta el presente

Abrió la actividad el director del Departamento de Economía, Esteban Puentes. Dijo que la séptima edición «no es una simple actualización», sino «una revisión rigurosa que extiende el análisis hasta el presente». Agregó que la FEN ha sido la casa académica del autor durante toda su trayectoria.

Después habló el decano Óscar Landerretche. Empezó con una broma para quienes tuvieron clases con Ffrench-Davis: el libro abarca de 1973 a 2024, así que, dada la precisión que lo caracteriza, en rigor son 51 años y no 50. Luego ubicó la obra dentro de una tradición intelectual organizada en torno a una palabra: desarrollo. «Los libros que acompañan a un país durante medio siglo terminan pareciéndose a él. Se corrigen, se amplían, cambian de énfasis, incorporan lo que en su momento no pudieron ver», afirmó.

Landerretche repasó esa tradición desde Adam Smith hasta Joseph Schumpeter, John Maynard Keynes, Raúl Prebisch, Aníbal Pinto y Albert Hirschman. También recordó el origen de la propia Facultad. Pedro Aguirre Cerda fue el primer decano de la Escuela de Comercio y Economía Industrial en 1934, y en los años cincuenta nació Escolatina, la Escuela de Estudios Económicos Latinoamericanos para Graduados. Asoció la fórmula del autor, «reformar las reformas», al posibilismo de Hirschman: corregir a partir de la evidencia, sin restaurar lo anterior ni seguir por inercia.

Para el decano, el libro muestra lo que Chile logró, como la multiplicación del ingreso, la reducción de la pobreza e instituciones macroeconómicas reconocidas. También muestra lo que no logró: más de una década de productividad estancada, una canasta exportadora concentrada en pocos recursos naturales y una desigualdad persistente. «Este libro no resuelve el problema del desarrollo chileno; más bien sostiene la pregunta sobre ese desafío pendiente», dijo. Terminó con una invitación a los estudiantes para que lo lean «no como un monumento, sino como un encargo».

El PIB potencial y la política fiscal

La economista Claudia Sanhueza, exsubsecretaria de Hacienda y exsubsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales y egresada de la FEN, centró su comentario en lo que considera el aporte metodológico principal del libro: la forma de estimar el PIB potencial. Explicó que Ffrench-Davis lo construye desde la acumulación de capital, como la capacidad productiva instalada. El Banco Central, en cambio, trabaja con un PIB tendencial ligado a una inflación estable. La diferencia tiene consecuencias. Con el método del Banco Central, cuando la economía cae durante varios años el potencial cae con ella y la brecha se cierra por construcción. Con el del libro, la brecha puede durar años si la capacidad instalada no se usa.

Según Sanhueza, esa medición cambia la lectura de tres ámbitos: la política fiscal, el tipo de cambio y la productividad. Sobre la regla fiscal dio un ejemplo. Con ingresos tributarios cercanos al 18% del PIB, una brecha de 1% permite un gasto adicional de 0,2% del PIB, y una de 10% permitiría cerca de 2%. Por eso sostuvo que la regla es tan contracíclica como la brecha que se le ingresa. Recordó además que el Fondo Monetario Internacional revisó en 2010 su postura sobre el control de los flujos de capital, en una línea cercana a la que el autor planteaba desde los noventa. Destacó asimismo la propuesta del libro de orientar parte del ahorro previsional hacia el financiamiento de las empresas nacionales, en especial las pequeñas y medianas.

Recuperar o crear capacidad

Federico Huneeus, profesor de Economía en Duke University y profesor visitante en la FEN U. de Chile y en la Pontificia Universidad Católica, contó que fue alumno de Ffrench-Davis en el curso de Desarrollo Económico de Ingeniería Comercial y luego su ayudante. Dijo que ha intentado convencerlo de escribir sus memorias y que el autor se resiste, en parte, cree él, porque considera que este libro es lo más cercano a unas memorias.

Huneeus presentó la obra como la expresión de una idea central, la macroeconomía para el desarrollo, y contrastó dos enfoques. El «financierista» se apoya en inflación baja, disciplina fiscal, tipo de cambio libre y cuenta de capitales abierta. El «productivista» pone el foco en la brecha entre el PIB efectivo y el potencial, en un tipo de cambio real sostenible y en la transformación productiva. Según los datos del libro que mostró, el crecimiento de 1985-1989 (6,4% anual) y el de 1990-1994 (7,3%) parecen similares, pero no lo son. El primero fue sobre todo recuperación de capacidad ociosa tras la crisis de la deuda, y el segundo, expansión de la capacidad productiva con más inversión y productividad. Planteó como pregunta abierta qué explica la caída del crecimiento entre la primera y la segunda mitad de los noventa.

Sobre el anuncio de que sería la última edición, Huneeus comentó con ironía que el autor ya había dicho algo parecido antes, «y aquí estamos de nuevo».

La palabra del autor

Ffrench-Davis dejó de lado el texto que había preparado y habló de forma improvisada. Agradeció a los comentaristas y a los ayudantes que han trabajado en el libro desde la edición de 1999, y lo describió como una obra de producción colectiva. Insistió en la diferencia entre recuperar capacidad y crearla. Recordó que en los primeros meses del retorno a la democracia se aprobaron una reforma tributaria y una laboral, y que Chile no siguió entonces las recetas del Consenso de Washington que adoptaron otros países de la región.

Entre las tareas pendientes, mencionó una mayor carga tributaria para financiar educación y salud, la regulación de los flujos de capital de corto plazo, privilegiar la inversión extranjera que crea capacidad productiva por sobre la compra de empresas existentes, y canalizar hacia la inversión nacional parte de los fondos de pensiones que hoy están invertidos en el exterior.

Al terminar la presentación, el autor se fotografió con asistentes, colegas y exalumnos que se acercaron a saludarlo.