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27 Marzo, 2024

Exsubsecretario de Hacienda: “Nadie puede celebrar que en términos per cápita hoy seamos más pobres”

Para el economista Alejandro Micco, el principal logro económico del año pasado es el control de la inflación. Advierte que ahora el Gobierno debe bajar expectativas y decir qué no podrá cumplir de su programa, a fin de evitar “ofertazos” al final del período que impliquen soltar la billetera fiscal.

Si hay algo que rescatar en materia económica del 2023 es la baja de la inflación; no el crecimiento del PIB, dice el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile y exsubsecretario de Hacienda del segundo gobierno de Bachelet, Alejandro Micco.

Señala que no tiene sentido resaltar que la economía creciera marginalmente 0,2% en lugar de bajar 0,2%, como se anticipaba. “Entiendo que en términos comunicacionales y políticos, sobre todo para el ministro Marcel, es relevante decir que no hubo recesión, pero si uno hace la evaluación del año, no debiera ser eso lo que se destaque, sino que la contracción de la inflación”, afirma. Agrega que si bien es mérito del Banco Central, también hubo un rol importante de Hacienda, que colaboró con la política monetaria bajando el gasto público. “También hay que reconocérselo”.

Micco sostiene que si bien la economía terminó creciendo 0,2% en 2023, el Banco Central corrigió a la baja el PIB de 2022, por lo que el resultado del año pasado también se vio impulsado solo por un tema estadístico de menor base de comparación. “La verdad es que es muy poco sustantiva la discusión. Eso sí, uno podría decir que pasó lo peor, que este año la economía va a crecer moderadamente 2% y ahora se empieza a jugar el partido de fondo. Hasta ahora, este período ha sido de no hacer lo que el Gobierno había comprometido, y Mario Marcel ha contribuido a hacer muy poco de eso. Hay que ver los desafíos que vienen ahora”.

− ¿No hacer lo que estaba comprometido en el programa es positivo?

“Qué duda cabe. No olvidemos que llegaron a proponerse tener hasta ferreterías públicas; se quería hacer un Banco de Desarrollo, cuando existe Corfo; incluso en el Frente Amplio algunos se planteaban abiertos al decrecimiento y otros hablaban de romper los acuerdos comerciales. Hay que acordarse de dónde venimos y luego ver cómo seguimos ahora que se estabilizó el gasto y bajó la inflación”

− El ministro Marcel dijo que el dato del 2023 era “positivo”, y la ministra Vallejo, que había que “celebrarlo'”.

“Nadie puede celebrar que en términos per cápita hoy seamos más pobres. Porque la población creció y la economía solo lo hizo marginalmente. La torta por persona hoy es menor; nadie puede estar celebrando. Tampoco quiero decir que el 0% sea un número malo respecto de lo que se veía a principio de año, pero también hay que reconocer que el mundo entero creció más de lo que se esperaba y eso también ayudó”.

− ¿Qué le parece el debate que se armó?

“No es muy sustantivo. Sí es bueno que Chile, en general, ha vuelto a pensar que el crecimiento debe estar al centro de todo”.

− ¿Ve convencimiento en el Gobierno?

“No sé si en todo el Gobierno. Pero los gobiernos, en general, siguen lo que piensa la ciudadanía. Son votos y, por lo tanto, lo que dice la gente tiene un peso importante. Y la gente está diciendo que es importante crecer para que aumenten los salarios reales. Que haya personas en el Gobierno que antes no se oponían al decrecimiento y ahora que ven que se busca eliminar trabas a la inversión, por ejemplo, en el Consejo de Monumentos Nacionales, y prefieren quedarse calladas, es bueno”.

− ¿Una reacción a la ciudadanía?

“No solo en esto. El Gobierno tuvo dos batatazos fuertes y se ha visto forzado a reaccionar. Uno fue la derrota con el rechazo del primer texto constitucional y el otro, la elección de convencionales del segundo proceso. No le ha quedado mucha posibilidad. Con dos elecciones muy contundentes la ciudadanía advirtió el riesgo de que esto se fuera para cualquier lado. Claramente, esas dos derrotas le cambiaron el discurso”.

− Al llegar a la mitad de su período, el Gobierno dijo que “estamos mejor que hace dos años” ¿Lo comparte?

“En términos económicos no crecimos, pero la inflación bajó y ahí hay un mérito. También bajó la incertidumbre, pero porque se terminó la discusión constitucional. Nadie puede decir que las reglas actuales no son legítimas, porque pasamos por varias votaciones. Se puede mejorar, pero desaparecieron las ideas más locas. Otra cosa rescatable del Gobierno es que logró sacar el royalty minero, que es muy razonable, incluso un poco bajo. Ojalá cerremos ahora el tema del litio, que se ha demorado después del anuncio de Codelco-SQM”.

 

− Hacienda sigue tratando de sacar el pacto fiscal con su reforma tributaria, ¿ve espacio para que lo logre en el segundo tiempo?

“El Gobierno está en una situación muy complicada. Tiene que haber un realismo mucho mayor. En lo tributario, debería concentrarse en sacar el proyecto de evasión y elusión, es necesario y comparto casi todo. Pero la derecha no se ve muy convencida. No quiere los cambios en secreto bancario, el denunciante anónimo y las mejoras a la Norma General Antielusión. Uno se pregunta qué están defendiendo”.

“Deben atarse las manos ahora”

− ¿Cree que el proyecto de evasión y elusión recaude 1,5% del PIB como estima Hacienda?

“Jamás. Ojalá recaude 0,5%. Y con eso es suficiente, considerando que este Gobierno no va a pasar muchas más cosas”

− Pero no alcanza para financiar lo que quiere…

“Es el punto de fondo y donde pienso que se va a jugar una buena economía. Lo que advirtió el Consejo Fiscal Autónomo y la clasificadora de riesgo Fitch es si realmente el Gobierno podrá mantener el gasto creciendo casi cero -que son las proyecciones de Hacienda en el Informe de Finanzas Públicas del Presupuesto-, para poder cumplir la meta fiscal. Es el gran tema. Si hoy día no se contienen las expectativas, frenando en seco temas como la condonación del CAE que sigue dando vuelta, ¿se van a controlar las presiones cuando estemos a unos seis meses de la elección presidencial?”.

− ¿El riesgo de deterioro de las finanzas públicas?

“Dado que en los próximos años todavía se necesita mantener el gasto muy acotado y, por otro lado, no dio para recaudar más, no crecimos lo suficiente y no hubo reforma tributaria, el Gobierno debe decir ahora qué es lo que no se va a poder hacer, para evitar tentaciones de ofertazos al final del período, cuando lleguen cantos de sirena para ganar la elección. Deben atarse las manos ahora”.

− ¿No es posible de conseguir esos recursos en estos dos años?

“Digámoslo. Con suerte va a haber una reforma para evasión y elusión que va a recaudar 0,5%, a lo más 0,7% del PIB”.

 

− El Gobierno está preparando el proyecto con cambios en impuesto a la renta…

“No le veo mucho futuro. Es un paquete muy grande, que abre muchas aristas. Con un Gobierno con poca aprobación, con un Congreso en contra y además desordenado, y en medio de las elecciones, si es que sale algo, va a ser una cosa monstruosa. El aumento del global complementario no convence ni siquiera a algunos parlamentarios oficialistas que ven que la economía está débil y los salarios no crecen”.

− Hacienda dice que los recursos irían a pensiones con el aumento de la PGU, un sistema de cuidado, sala cuna y mayor seguridad. ¿Puede renunciar a eso?

“Hay cosas grandes y otras chicas. El tema de seguridad es poca plata. Además, una parte no es plata, sino gestión. Ahora, en las cosas más grandes, si queremos realmente subir las pensiones básicas, subámoslas a quienes más lo necesitan. Eso de hacerlo en forma universal porque así se hace en Suecia, no me parece cuando en Chile tenemos gente sin agua potable. Habrá que focalizar más. Cambiemos el decreto que exige sala cuna para empresas con 20 mujeres hacia arriba, pero mejoremos también la gestión. Hay muchas cosas que se pueden hacer solamente mejorando la gestión del Estado, que ha sido un desastre. Tal como está, el Estado puede entregar mucho bienestar a la gente si hace bien las cosas”.

− ¿Políticamente, en un año de elecciones, puede el Gobierno decir que no cumplirá?

“Claro que es difícil, las elecciones siempre son un momento complejo, pero hay que cerrar cosas ahora”.

− ¿En qué nota problemas de gestión?

“El año pasado ni siquiera se ejecutó todo el gasto en inversiones públicas y es porque no hubo capacidad técnica. Se ve en todas partes. En Vivienda le ha costado mucho al ministro Montes por problemas internos y el caso Convenios, que lo tiene ocupado la mitad del tiempo. En Educación por mala gestión se está echando atrás una parte de la reforma educacional que era importante y que todo el mundo estaba de acuerdo al comienzo; la idea de separar de las municipalidades”.

− Usted participó en el gobierno de Bachelet II, ¿no estamos viendo un problema de la misma reforma?

“No. Es un tema de mala gestión del Ministerio de Educación. Que hayamos tenido parados los colegios en Atacama, o que no hayan sido capaces de arreglarlos en el verano para evitar problemas que vimos en la vuelta a clases, no tiene nada que ver con la reforma. Es simplemente mala gestión. Otra cosa es la crisis de las isapres. Es un mal sistema, pero hay que hacer algo, una reforma bien pensada, y no dejar -como dicen algunos- que las isapres mueran solas, porque en el intertanto la gente lo pasará muy mal. Es imposible que el sistema público de salud reciba a todas las personas, menos con la gestión que tiene este Gobierno”.

− ¿Ve posible que el ministro de Hacienda pueda caer en un desorden fiscal para cumplir promesas al final del Gobierno?

“Veamos la historia de los dos últimos gobiernos. El ministro de Hacienda es un ministro nomás. El Presidente es el Presidente. Nadie puede decir que el último gobierno no soltó la billetera. La PGU fue un ofertazo de última hora, había que hacerlo y es bueno, pero hubo que buscar financiamiento en la marcha”.

− ¿También en el anterior, en el gobierno en que usted estuvo?

“Hay que recordar que algunos renunciamos antes, porque no había convencimiento del crecimiento económico. Digo todo esto porque lo viví. No basta con tener un buen ministro. Este logró controlar el gasto, pero la gestión del Estado ha sido mala. Ahora hay que ver cuánto capital político pondrá para avanzar en proyectos procrecimiento, como el que simplifica los permisos, y si serán capaces de atarse las manos para no chasconearse al final del período. Otra cosa es con guitarra”.

Fuente: David Lefin, El Mercurio, 24 de marzo de 2024.