La investigación “Liquidity shock mitigation and mental health: Evidence from pension withdrawals during the COVID-19 pandemic in Chile” (“Mitigación de shocks de liquidez y salud mental: Evidencia de los retiros de pensiones durante la pandemia de COVID-19 en Chile”) realizada por el profesor Fabián Duarte (FEN, Universidad de Chile), junto con el profesor Álvaro Jiménez (Facultad de Psicología y Humanidades, Universidad San Sebastián) publicada en la revista Social Science & Medicine, concluye que la política de retiros de fondos de pensiones implementada en Chile durante la crisis del COVID-19 no solo sirvió como mecanismo de liquidez, sino también impactó significativamente la salud mental de la población adulta.
Basado en datos de la Encuesta Longitudinal Social de Chile (ELSOC) entre 2018 y 2022, los investigadores estimaron el efecto causal de los retiros sobre los síntomas depresivos mediante un diseño de Diferencias en Diferencias con Ajuste por Propensity Score (Matched DiD). Este enfoque permite controlar de manera rigurosa las diferencias preexistentes entre quienes retiraron y quienes no retiraron fondos.
Principales resultados
En general, las personas que realizaron retiros de sus fondos de pensiones experimentaron una reducción de 7,1 puntos porcentuales en la probabilidad de reportar síntomas depresivos moderados a severos.
Los investigadores observaron que el efecto fue más alto para las mujeres, entre quienes la reducción alcanzó los 8,8 puntos porcentuales, sin embargo, el mayor impacto benefició a las personas con alta carga de deuda percibida, entre quienes la probabilidad de síntomas depresivos cayó 14 puntos porcentuales.
Estos hallazgos sugieren que el alivio financiero inmediato generado por el acceso a los ahorros previsionales funcionó, de facto, como una intervención de protección económica con claras consecuencias para la salud mental, particularmente entre grupos más vulnerables.
“Si bien la política de retiro de fondos de la AFP fue una medida que se aplicó para ayudar a las familias a sobrellevar los efectos económicos de la crisis sanitaria derivada de la pandemia, este estudio revela que el beneficio excedió la esfera económica. Como bien muestra nuestro estudio, para muchas personas, especialmente mujeres y hogares endeudados, ese dinero representó una reducción real del estrés y síntomas depresivos”, señala el profesor Duarte.
Implicancias para las políticas públicas
Aunque los resultados son positivos en el corto plazo, los autores advierten que estas medidas excepcionales implican riesgos estructurales para la sostenibilidad de las pensiones futuras. El estudio subraya la necesidad de avanzar hacia políticas de protección social institucionalizadas que incorporen explícitamente consideraciones de salud mental, en particular, para proteger a aquellos sectores de la población que económicamente son más vulnerables.
Finalmente, el estudio refuerza la idea de que la salud mental no es solo un asunto clínico, sino un componente central para el diseño de políticas económicas.